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domingo, 19 de abril de 2015

REATO: "LOS DIARIOS APOYABAN PORQUE LA GENTE APOYABA LA DICTADURA"

Con esa teoría, el apologista preferido del proceso (porque Grondona es irremontable) trata de avalar dos ideas y lavar dos caras:
1) "No hubo Dictadura". Hubo una demoracia latente, implícita; porque, de haber sído manifiesta, es decir yendo a votar, nadie se hubiera hecho cargo del genocidio.
2) "Los cómplices civiles son el pueblo". O, en su versión liberal, la "gente". Nada de eso. Cuando se dice que el Golpe fue cívico además de militar se hace alusión a la responsabilidad de los medios de comunicación (La Nación, Clarín, etc.) y a los grandes grupos económicos (Acíndar, La Nación, Ledesma, etc.):
De esta manera niega la dictadura y lava dos caras: la de los genocidas (no de los mitares, porque no todos los militares son genocidas) y la de sus cómplices civiles.
La masacre la hicieron los genocidas, no el pueblo argentino. Que se hagan cargo, Ceferino. Y hacete cargo vos de lo que defendés.
Lo más trágico es que mientras en el prime time este comunicador social incide sobre la opinión pública formando opinión en contra de las políticas de Memoria, el mismo 24 de Marzo, en otro rincón de este hermoso país, grupos de izquierda prenden fuego un muñeco de las Madres.
Así vemos como la necedad trasciende toda frontera ideológica,
En fin: que la izquierda salga de la Iglesia Troskista de los Últimos Días y que los nazis argentinos se queden en la cárcel sin un Reato que diga esas barbaridades y se piense demócrata.
Y ahí este país va a ser un país mejor.

Por otro lado, hay dos argumentos que se deben tomar para saber que no hay "media historia" con el 24 de Marzo, como dicen algunos: la violencia siempre es parte del mal y ninguna violencia humaniza. Con ello se condena toda violencia. Lo que resta es delimitar las responsabilidades. 
Podemos agregar que las violaciones a los DD HH pueden ser tanto de gobiernos de izquierda como de derecha. Ahora, para vejar los DD HH, se debe tomar el Estado y acá, en la Argentina, que no es Rusia, jamás los grupos de la resistencia lo tomaron. Cometieron hechos muy graves y para eso está la primera parte. Ya está la toma de posición. Pero lo que se recuerda hoy es la defensa de los DD HH, el derecho a que el Estado no torture, respete la dignidad humana, las libertades individuales más básicas. En el '76 debió ser un ciudadano ejemplar el Estado y no lo fue. Ni siquiera fue una autoridad pública sujeta a control democrático. Ni siquiera le dieron el aval para destrozar la vida humana. Por eso es la responsabilidad que le cabe a uno y a otro. Por eso es que no es media memoria. Es memoria completa y vigente. Se condena la violencia política y al plan sistemático del Estado argentino para genocidiar a un grupo social por tener un patrón común. Pero no sólo se condena, se reivindica. Y con ello se levanta la bandera de las Abuelas y las Madres que ante el Terorrismo de Estado no pidieron tortura, muerte y robo de bebés sino cárcel común y prisión para los represores. Justicia y no venganza.

LAS SOLIDARIAS VENAS DE ACERO


Estoy bajando del tren y encuentro unos anteojos; son buenos y caros: unos Ray Ban que están nuevos. No me importa, no son míos. Alzo la voz y le grito al pueblo trabajador "¿QUIÉN PERDIÓ LOS ANTEOJOS?". Todos se miran. 

De repente me encara un pibe, eran de él. Me agradece. Mientras caminamos por el andén se acerca otro integrante de la masa popular y me dice "muy bueno el gesto". Inflo el pecho. Me siento Perón. Soy Perón. Por lo menos lo soy en ese momento, que me siento querido por el pueblo, en esos metros que camino hacia la parada del 42.

A todo esto me acompaña , siente vergüenza del momento (mis gritos, los que miran, los que se acercan, lo que pasa), Lucía Algieri .

De repente, de líder popular y positivo, llego a la boletería. Y al querer pasar por los molinetes un señor de pulóver gris y camisa celeste me dice: "Boleto". Sí, me pedía el boleto. Le importó un carajo mi gesto. Se hace carne la consigna pueblo o corporaciones. Ahí está la corporación de los Raggio. Del otro lado, el pueblo agradecido.

¿Hay moraleja en la jornada? No lo sé. No importa si finalmente aboné el boleto. Pero de lo que estoy seguro es que a cada San Martín le llega su chancho y no al revés.

domingo, 17 de febrero de 2013

Marketing político

El marketing es la actividad tendiente a satisfacer las necesidades y los deseos de los consumidores, mientras que la política es la manera en que las sociedades se organizan. Cuando se aplica el marketing a la política lo que se busca es dar respuesta a las necesidades del pueblo utilizando criterios de mercadotecnia. 

¿Qué diferencia hay entre el marketing y la política?

1) Para la política "donde existe una necesidad nace un derecho", mientras que para el marketing "donde existe una necesidad nace un negocio".

2) La política piensa a las personas en términos de "ciudadanos", mientras que el marketing piensa a las personas en términos de "clientes".

3) Para la política los partidarios son "militantes". Para el marketing son "promotores".

4) Para la política existen "unidades básicas". Para el marketing existen "sucursales".

5) Para la política existen "votantes". Para el marketing "consumidores".

6) Para la política hay "padrón electoral". Para el marketing "mercado electoral".

7) Para la política existe un "posible votante". Para el marketing existe un "target de mercado".

8) Para la política existen las "elecciones" y el "porcentaje de votos". Para el marketing existe un "mercado" y un "market share" (participación en el mercado).

9) Lo que la política llama gobiernos "democráticos", el marketing lo llama gobiernos "populistas".

10) Lo que la política llama "monopolios", el marketing lo llama "empresas líder".

11) Lo que la política llama "cuadros políticos" el marketing lo llama "jóvenes talentos".

Por otra parte también busca vender lo que el pueblo quiere comprar: políticos honestos. Pero cuando los compra, casi preso de un mercado monopólico, se queja de la calidad del producto. Ahí es donde el marketing queda desnudo, sin ropa. La realidad deja en evidencia que los políticos a través del marketing buscan ostentar en gran parte lo que carecen. Pero el cliente siempre tiene la razón. No porque lo diga una estrategia de venta, si no porque los pueblos nun
ca se equivocan.

Seamos realistas, copemos Liniers

Algunas de las definiciones que se suelen utilizar para entender y explicar a la política, sostiene que la política es el arte de lo posible. Existen unas cuantas definiciones más, pero acá nos quedamos. La política es el arte de lo posible. ¿Por qué? Porque solo lo posible es realizable. Se pueden prometer mil maravillas pero lo imposible es inviable. Solo lo posible es realizable, el resto es demagogia. Se puede prometer la cooperativización del sistema productivo, la estatización bajo control obrero, el socialismo y la revolución. Pero la política es el arte de la posible y lo posible es la realidad efectiva. La realidad efectiva es que no existen hoy en la Argentina condiciones objetivas para hacer una Revolución. No hay crisis social, crisis política, crisis económica. No hay tal crisis. ¿Si no hay tal crisis que es lo que hay? Lo que hay hoy en el país del fútbol, el tango y el mate es un gobierno nacional y popular que comenzó a dar respuestas a las necesidades de su pueblo. Es un gobierno complejo, seductor, brillante, contradictorio. Un modelo político que si bien presenta una continuación de lo peor de la política también significa una ruptura con lo peor de la misma: el neoliberalismo, la pobreza, la desigualdad, la exclusión, el desempleo. Se avanzó en ese sentido. Se consolidó ese modelo. ¿Cómo se pude profundizar por todo lo que falta, por los que todavía duermen en la calle, mueren de hambre, los que no tienen trabajo, los nenes que piden monedas en el tren, los que la sociedad mira pero no quiere ver? Volviendo a significar la política: haciendo posible lo imposible. Y lo posible es el poder. Porque el poder es volver posible algo. Para que la profundización del modelo de país que tenemos y sus rasgos más positivos se vuelvan más radicales hay que ganar poder. Poder que todavía el gobierno no tiene, porque si todo fuese posible, sería el primero en recriminarle a Cristina su falta de voluntad política para profundizar la inclusión social en mi país. Pero no es posible. Porque tengo conciencia del contexto, del capitalismo, del poder económico, de la lucha de clases, de la correlación de fuerzas. Pero nos fuimos por las ramas. El tema es que para volver algo posible, para que las cosas cambien, para poder, hay que tener el poder. Y el poder se consigue con influencia ideológica, porque estamos en democracia. Esto significa que para mientras más gente esté convencida de que hay que profundizar la inclusión social se comprometerá a través del voto o la militancia para conseguirlo. Poder es influencia ideológica, la que se gana debatiendo. Una batalla cultural. Pero al poder hay que demostrarlo. También al poder político. Para esos sirven los actos políticos. Para medir el grado de lo posible, para influir sobre la realidad social, para modificarla, para transformrala o conservarla. Y si no ahí está la crisis con el campo, en la que ganó la SRA y perdió el gobierno, porque tuvo más poder un interés egoísta pero popular que un interés menos fuerte pero más solidario. Nos fuimos todavía más por las ramas. Pero bueno, por eso mañana voy a Velez. No por que me fui por las ramas, sino para volver posible a un país mejor y, por sobre todas las cosas, para volver posible lo imposible.





Seamos realistas, copemos Liniers.

El terrorismo subversivo


El terrorismo es el ejercicio de la violencia sobre la población civil con el fin de amedrentarla y sentar el miedo en sus bases. La subversión es la alteración del orden social con el fin de invertir un sistema político. Estas son las bases del "terrorismo subversivo". Esta es su definición. No las intenciones de los que no pueden ver dos putos besándose. 

Terrorismo no es el asesinato de Aramburu. Eso es un crimen y punto; condenable, por cierto.

Terrorismo es andar tirando bombas en la Plaza de Mayo en el año 1955 dirigiéndolas sobre la población civil. Disparar contra el pueblo. Para meterles miedo. Para matar inocentes. Por que poco le importaba a esos tipos la vida de la gente.

Subversión no es defender con la propia vida la Democracia.

Subversión es derrocar a un gobierno democrático y constitucional.


Por más que lo cuente como quiera, el terrorismo subversivo en la Argentina es la Revolución Libertadora y no otra cosa.

Que ensucien el nombre de los que dieron su vida por la democracia, por la libertad de expresión y por el respeto de la voluntad de todos y todas.


El odio por las decisiones del pueblo, en Democracia, es una cuestión de timidez.


Pero la historia es más fuerte que su odio.

JOHNY, EL CARNICERO



Cuando era chico tuve un carnicero, se llamaba Johny. Su comercio se llamaba algo así como una mezcla entre lo que vendía y el lugar dónde estaba, como podría ser “Hurlinghcarne”. No era muy creativo ni tampoco metafórico. No escuchaba Spinetta ni leía a Borges. Sin embargo era un tipo muy querible. Siempre que mi mamá me mandaba a comprar huevos o un kilo de milanesas de pollo, el carnicero me sonreía y me hacía un comentario relacionado con Rosario Central. Sabía de carne y de fútbol. Me contemplaba frente a la angustia de tener que hacer un mandado que no deja vueltos. Hasta tenía una sillita donde podías leer el diario que siempre compraba, que era como un deportivo con un suplemento de todo lo demás. El paraíso. Te dejaba sólo la parte de deportes porque el resto lo utilizaba para envolver huevos. Era uno más de la familia. La clientela feliz.
Pasaron los años y todo esto no era presente. Hasta el día de hoy.
Después de vivir una vida en el conurbano, en sus carnicerías, sus potreros y su peronismo, la formalización de las relaciones del amor me llevó a ponerme de novio y a tener que comprar milanesas en los modernos y contemporáneos comercios de los barrios porteños, en este caso, de Caballito.
Entro a la carnicería y ocurre lo primero: me atiende una mujer. Ya no estaba ese hombre galán de mil mujeres, con el pecho descubierto y sus pelos que afloraban afirmando una masculinidad tremenda. En su reemplazo me atiende una mujer. Ni debe saber de la existencia de Rosario Central, o peor, tal vez en su afán de venderme me afirme que sí, que los conoce, que son dos equipos distintos de un mismo lugar. Sin esperanza le pido un kilo de milanesas. “¿De qué querés?”, me dijo. “De ternera o de pechuga”, respondí. “No tengo. Me quedaron de calabaza y berenjena”. No es joda. Era una carnicería que vendía milanesas que no eran milanesas. Era una carnicería que en verdad era una verdulería, pero al lado no había una verdulería que en verdad fuese carnicería. Con resignación le pedí de zapallo, angustiado. Pero faltaba el hecho que marcaría un antes y un después: la carnicera se puso guantes descartables para tomar las milanesas. Desorbitado. Así quede. Después de una infancia de desear comer los productos de carne, tan especiales, con tanto sabor. ¿Qué sería lo que hacía sus milanesas tan agradables? ¿Tal vez el olor a bolas? ¿Un hombre como Johny lavaría sus manos luego de sacudirse el amigo goteando el piso del baño al finalizar una meada? ¿Se habrá fijado de no quedar con algún pendejo entre sus dedos al tomar el asado, el ojo de bife o las costillitas de cerdo tan sublimes? ¿Habrá sido algunos de esos pelos que entorpecen un almuerzo al fastidiarle a uno la boca al sentir el gusto de la ensalada o el pan rallado de la milanesa?

Salí de la carnicería y volví para mi casa. Lucía comió milanesa de zapallo.

Yo descongelé un ojo de bife.

Las profecías de la Coalición Cívica

Ayer soñó con Goku y le reveló la verdad: los argentinos, que son medios pelotudos, se iluminarían. Se darían cuenta de que la líder indiscutida del pueblo argentino era ella y no otra. Tan rubia, tan decente, tan ética. Para eso le indicó en su trance que convoque al pueblo a la Plaza a las 12 y levante las manos, que sería él quien le daría la fuerza para liberar a la Patria. 
Rodeada por las 7 esferas de la Coalición Cívica (Prat Gay, Iglesias, Estenssoro, Bullrich, Ricardito, Llambías y Pinedo) inició la procesión. Las cámaras se encendieron, la líder se persignaba, las esferas adornaban. Los periodistas anunciaban el fin de ciclo.
Cuando de repente, frente al descenso del rating y el desinterés de quienes pasaban por ahí, levantó las manos. Con los dedos y las manos hacia la casa rosada exclamó: "¡KA-ME-HA-ME-HA!".
Silencio atroz. No pasó nada. En instantes se escuchó el sonido del tránsito de fondo, eterno. San Goku no apareció.

Los creyentes se empezaron a mirar entre sí, apenados. La gente cambió de canal, puso Crónica.

La circunstancia la había superado.

Respecto a la blonda líder después de quince minutos en la
misma posición, dejo de intentarlo. Por lo menos, hasta la próxima vez.

sábado, 26 de enero de 2013

Tinelli es la cultura

Paulo Freire solía definir a la cultura como toda construcción del hombre. La música, el derecho, el arte, el fútbol. Todo eso es cultura, porque lo hace el hombre. Ampliando a la definición freireana podemos señalar que la cultura es el conjunto de costumbres, hábitos y tradiciones que comparte un conjunto de personas en un lugar y en un tiempo determinado. A la vez de que el hombre hace a la cultura, la cultura hace al hombre. En la medida en que un hombre nace se ve influenciado por la cultura en la que se encuentra inmerso y en la cual se desenvuelve.

A menudo se habla de manera despectiva sobre determinados tipos de cultura, como lo pueden ser la cumbia y los programas de entretenimiento. A veces se descalifica, sin escatimar en rechazos, a ciertas preferencias culturales. Un buen ejemplo es la cumbia. A la cual se la niega como cultura, simplemente, porque no se comparte esa preferencia.



TINELLI ES LA CULTURA


La gente que va al Konex a ver películas de Woody Allen y critica de manera exagerada a los programas de Tinelli y a las bandas de cumbias debería replantearse su vida. Hay veces que directamente comente el acto más facho de todos que es decir que la cumbia no es cultura. Otras veces simplemente dicen que su cultura pertenece a la "sociedad del conocimiento" y no a la "sociedad del espectáculo", la cual es una cultura consumista y sin mucho desarrollo.

Otras veces denigran a la telivisión y defienden al libro. Se olvidan de que existen programaciones como las de Canal Encuentro y libros como los de Belén Francese y Luis Majul.


Preguntas:


¿Los recitales del flaco Spinetta eran todos gratuitos? ¿Acaso no se CONSUMÍA para acceder a un determinado PRODUCTO? ¿No está inmerso en la cultura del conocimiento una persona que le gusta el género de la cumbia y busca bandas para escuchar del mismo género porque tiene ansiedad de conocer más bandas de la música que le gusta? ¿No resulta un gesto elitista descalificar al que elige otra cultura, descalificando a esta despectivamente? ¿No resulta consumista quien se compra libros compulsivamente?

domingo, 1 de abril de 2012

La deuda de Malvinas

Me resulta imposible no pensar la cuestión Malvinas en término de deudas. ¿Cuánto le debemos a los pibes de Malvinas? Le debemos la democracia, disculpas y honor. Los pibes argentinos fueron víctimas que un gobierno dictatorial que no midió consecuencias y no le bastó con desaparecer personas, torturar seres humanos, robar bebés, afanarse los fondos de los donativos para Malvinas, triplicar la deuda externa, destrozar cientos de miles de puestos de trabajo, robarnos el derecho a votar, entre otras maravillas. También generó una guerra. Una guerra sin sentido, como toda guerra, pero que no tuvo como víctimas a dictadores carniceros, sino a los pobres pibes argentinos. Desarmados, congelados, sin comida, sin futuro. Los mandaron a morir, sin piedad.


Se suele decir que ninguna generación pagó tan caro sus sueños como la de la militancia setentista. La de las utopías, la de la resistencia. Bueno, tal vez haya que reformularlo: los pibes de Malvinas también. No se puede negar. ¿En qué medida no les arruinaron la vida? ¿No son equiparables los traumas de la posguerra a los vestigios de los sobrevivientes de las torturas en la ESMA? ¿Cómo negarlo? Pero bueno, para atrás no se vuelve, por lo que no sirve de nada correr tras el viento. Creo, en mi opinión, que la mejor manera de reivindicar la segunda generación de pibes arruinada por el Proceso de Reorganización nacional en siete años, es no olvidarlos.



A ellos, honrando mis deudas,


Mil gracias.






jueves, 29 de marzo de 2012

El debate político

Podemos definir al debate político como el intercambio de opiniones entre dos o más personas acerca de la manera en que las sociedades se organizan, lo que sería la política. Un intercambio de opiniones que en la mayoría de los casos deviene en un ida y vuelta de agravios, en una exhibición de lo peor de la pasión que nada tiene que ver con las ideas. ¿Por qué será que la mayoría de los debates políticos terminan siendo discusiones personales? Tal vez por la tensión que genera la política en sí misma, o en el mas riguroso de los casos, por la incapacidad de las personas de reconocer un poco de verdad en el otro y el excesivo de deseo de querer imponer la verdad propia como verdad universal. No es tan simple. La tensión que genera la sensación de conflicto en el debate político produce en la mayoría de los casos resultados contraproducentes a la voluntad del interlocutor. Consigue todo lo contrario a lo que quería lograr. ¿En qué medida la escasa y muy baja participación política de las sociedades contemporáneas en destino de sus países no se debe a esta cuestión? A mi modesto entender la gente no se acerca masivamente a la política, porque no quiere pelearse. ¿Para qué pelear? ¿Para qué discutir? ¿Acaso no nos llevamos bien? ¿Vale la pena vivir sólo una vida y malgastarla en pelear todo el día? No hablemos de política y listo, punto. Vos con tus ideas y yo con las mías. Y así el pueblo jamás se acercará a la política, por lo que la Revolución no será más que un imposible. No hay compromiso con las ideas, así como tampoco hay Revolución sin pueblo. Nunca puede triunfar un cambio radical en la manera de organizar a una sociedad en la medida en que esta no se comprometa con ese cambio. Por lo que todo seguirá de la misma manera. Todo sigue igual. De esta manera la sociedad se conserva y no progresa. El hecho de transformar la realidad queda en la nada, por lo que ganan quienes quieren que la realidad siga siendo la misma, o en el peor de los casos, quieran restaurar políticas de antaño.

¿Quién gana con el pueblo fuera de la política? En mi opinión gana claramente la derecha, porque para conservar la realidad no hace falta nada: todo tiene que seguir igual. ¿Quién pierde con el pueblo fuera de la política? A mi modesto entender pierde la izquierda. ¿Por qué? Porque para poder transformar la realidad hace falta poder. Ese poder lo otorga el pueblo. ¿Cómo? Participando en política. ¿Cuál puede ser un ejemplo? Durante el conflicto entre Francia y Argelia, los argelinos, firmes convencidos de su necesidad de liberación, apoyaron la Revolución. No había un sólo lugar que atacaran los soldados franceses que la resistencia argelina no lo supiera. Eso es un pueblo convencido. No podría haber sido una Revolución la que existió en Cuba sino fuera el pueblo, cansado de Batista,  el que apoyó el proyecto de país impulsado por Fidel Castro.



En síntesis, cuando hablés de política, si querés que la cosas cambien, no chicanees. No alejes a la gente de la política: metela de lleno. Sabe como buen político dar respuesta a las necesidades de tu pueblo. Porque se puede cantar que uno es el pueblo y que si no dónde está, se puede decir que uno es popular, pero si el pueblo te da la espalda te niega la razón. No hay con que darle. Hacer lo contrario es sobreponer una dictadura minoritaria a la opinión de la gente.

miércoles, 12 de octubre de 2011

El 12 de Octubre y la chucha de Cinthia Fernandez



"No existen los fenómenos morales, lo que existen son las interpretaciones morales de los fenómenos", Friedrich Nietzsche.


A mí me enseñaron en la escuela que el 12 de Octubre lo que se festejaba era la llegada de Cristobal Colón al continente en el que vivo: América. El tipo descubrió América. Antes no existiamos, eramos como Ñubel. Hasta que un buen día este buen hombre se avivó de que existíamos y ahí nacimos para el mundo. ¡Buen día América! Sabido es lo que pasó después. Los europeos mataban en nombre de Dios. Torturaron, masacraron, quemaron vivos, asesinaron a los hombres, mujeres y niños que habitaban estas tierras y además se encargaron de afanarles todo el oro que tenían en nombre de Dios. ¿Por qué habría que extrañarse si es que existió un grupo de asesinos que degolló a los dueños de estas tierras y colgó sus cabezas como trofeos en el medio de las Plaza de las ciudaes, que quemó niños a lo bonzo en nombre de Dios y de la Civilización, con el hecho de que hayan llevado la Plata y el Oro de las minas del Potosí? ¿Qué hay de raro en los robos cuando existe el genocidio? Nada.

No es el motivo de esta nota echarle en cara a los europeos las masacres que se perpretaron en nombre de valores absolutos por estas tierras. Podría haber sido, pero no. ¿Por qué no? Porque hay algo más importante; más importante porque sigue vigente. Es el hecho de la discriminación cultural, esta vez sin genocidio, que sigue más actual que nunca.

Los europeos que desembarcaron por acá asumieron como verdad absoluta que ellos eran la representación del bien mientras los amerindios eran la encarnación del mal. Los negros de estos suelos no tenían historia, tenían naturaleza; no tenían alma, tenían instintos; no tenían cultura, tenían ignorancia. Su misión era iluminarlos mediante la colonización para así liberarlos del mal en que se encontraban. Eran una clase de vanguardia que conocía una verdad que los indios, por ignorantes, desconocían. Buscaron imponer su opinión parcial como verdad absoluta a sangre y fuego. Lo consiguieron. Lo más increíble es que este tipo de pensamiento, el elitismo, siga vigente incluso en sectores políticos de índole "progresista" y hasta "revolucionaria". Organizaciones que reivindican la historia de los pueblos originarios, su lucha, la diversidad cultural, pero que no tienen la misma vara para aceptar la diversidad cultural en lugares donde el rating manda. Se trata de los intelectuales que denigran los programas de entretenimiento, que no son más que la continuación histórica del colonialismo sin genocidio. Porque por lo menos algo se aprendió. O pareciera.

Se suele tener la mala costumbre de considerar a los intelectuales como "personas de la cultura". Pregunta: ¿Acaso Marcelo Tinelli no es un personaje de la cultura? ¿En razón de qué se considera con la necedad del opinólogo que se cree dueño de la verdad a sus programas como producciones de "bajo contenido cultural"? ¿Cuál es el motivo? ¿Será tal vez que a Tinelli lo mira la continuación histórica de los indios asesinados del ayer? ¿Será que tal vez incluso ahora todavía no hemos aprendido la mayor lección del 12 de Octubre que es el respeto por la diversidad cultural sin creer ningún tipo de cultura superior a otra por el simple hecho de que no las comparta?

Será cuestión de comprender por las malas que todo aquel que tiene un televisor tiene la Televisión Pública y Canal 13, que todos tenemos documentales de Canal Encuentro y Show Match. Todos estos canales tienen contenidos culturales y comerciales. Culturales, porque son una construcción del hombre; comerciales, porque lucran con ello.




El mejor homenaje para la diversidad cultural es no denigrar las preferencias.


Tarea difícil.



jueves, 15 de septiembre de 2011

¿Cuál fue la mejor obra del kirchnerismo?


Se podrían enumerar varios logros de un gobierno, en función de legitimarlo. Pero el mejor logro de esta gobernación no es una política de estado: es una consecuencia de su ejemplo. La consecuencia es la resignificación de la política.

Toda resignificación, como su nombre lo indica, necesariamente implica volver a darle un sentido a una palabra. La palabra en cuestión es la política. Palabra irrecuperable para muchos desesperanzados. Una palabra hermosa para la juventud. Interpretaciones encontradas que marcan la irrupción de una nueva generación que llegó para quedarse y que, para espanto de muchos, no se compra con dinero.



En la actualidad hay una fuerte expresión juvenil que percibe a la política como un medio para cambiar las cosas. Como una herramienta para la transformación de la realidad social. Esta generación no ve en la política una manera de enriquecerse, sino el camino para llegar a realizar un país de plena justicia social. Es el piberío que penetró en la política seducido por el fruto de un gobierno iniciado en el año 2003 de la mano de un tal Néstor Kirchner.


No es menor el temor que esta juventud genera. No responde a las razones del capital: no se compra con dinero. No vende su conciencia al mejor postor. No. ¿Por qué? Porque por sobre todas las cosas esta juventud política se interesa en las ideas, no en los negocios; responde a su convicción, no a su conveniencia; no tiene precio, tiene valor. Es por esto que resulta normal que aquellas personas que cuentan con privilegios de clase sientan terror: no tienen poder. Sus recursos y su capital, que es lo único que tienen, queda desvalorizado frente a semejante ética política. Es así que recurren a lo más bajo, que es la difamación. Pero la juventud no se traba con las minorías que pierden privilegios. Prefiere seguir militando. Militar para conquistar derechos para las mayorías, con alegría, entusiasmo y compromiso. Es por todos los hechos que la mejor obra del gobierno, hija de su ejemplo, más allá de todo error, ha sido una de sus consecuencias: su militancia.



Nada se compara con algo que no tiene precio.



martes, 12 de julio de 2011

Ganó Macri, ganó el pueblo

El pueblo se expresa en las urnas, ahí habla. El pueblo no habla ni en 678 ni en TN: habla en las urnas. Ahí habló el fin de semana pasado. Eligió a Mauricio Macri porque él es el pueblo porteño. ¿Quién es Mauricio Macri? Es una persona que tiene valores y que también tiene ideología. La fuerza política que lidera representa el rechazo al matrimonio igualitario, la entrega de computadoras para los nenes argentinos pero no para sus compañeros de curso en el caso de que sean extranjeros, la puesta en funcionamiento de un grupo de personas que mediante la fuerza limpian la calle de pobres. No limpia la calle de pobres porque les de trabajo, educación y vivienda como dice. Limpia la calle de pobres porque los sacá a patadas de la calle para tirarlos en otro lado en donde no contaminen visualmente la Ciudad. Los echa. Pero el dice que todos son bienvenidos en la Ciudad que el gobierna. No siempre hace lo que dice. Pero, bueno, es una decisión que tomaron todos los porteños, por tanto es democrático dejar morir de hambre y frío a chiflados, nenes y nenas en las calles de la Ciudad.

Si tenemos en una vereda diez personas y en la de en frente sólo dos, la vereda más popular, es la que tiene diez personas. Por más que estas diez personas voten a Macri son la mayoría. Por tanto son el pueblo. Pueblo que me duele. Un pueblo con una ideología exclusiva y egoísta: 1) Exlusiva porque quiere excluir a los pobres de sus calles; 2) Egoísta porque sólo piensa en sí misma, su bolsillo y su propio ombligo.

Por otro lado, por supuesto que alguna virtud tendrá. Pero se me hace imposible bancar cualquier medida de gobierno a costa del hambre, el frío y la miseria de los nenes y nenas que no votan, viven en Capital y no tienen la culpa de ser hijos de un pueblo que no los tiene en consideración. Tal vez porque prefiera su miseria al peronismo.


La Capital Federal es una ciudad que tiene nenes que piden monedas en lugar de ir a la escuela porque de lo contrario no comen, y si no comen, se mueren; tiene gente que duerme en las calles porque no tiene un techo; hospitales en donde los enfermos, cuando hace mucho frío, no tienen gas para bañarse con agua caliente. Además de todo esto tiene gente que cuando pasa y los ve sigue caminando. Pero al pueblo no le interesa; ésto es lo más grave. Al pueblo le interesa el Metrobus y las Bicisendas, porque las considera cuestiones más prioritarias y urgentes que las medidas de gobierno tendientes a terminar con el hambre, el frío, los sintecho y la indignidad...

Sin dudas que ganó el pueblo, porque hay democracia; así como también ganó Macri, porque el pueblo lo eligió. En todo caso, lo que no ganó, fueron los valores de la solidaridad y la inclusión, postergados por el deseo de viajar más rápido y poder usar bicis.



¿Se puede no estar triste?

jueves, 30 de junio de 2011

Sobre filosofía política

¿Qué es la filosofía? La filosofía es el arte de preguntar. ¿Qué es la política? La política es la manera en que las sociedades se organizan. ¿Qué es la filosofía política? Es el arte de preguntar sobre la manera en la que las sociedades se organizan.

Una vez que prefiero una alternativa política, dentro de un menú de ofertas políticas para organizar a la sociedad de distintos modos, defiendo esa idea. La defiendo siempre considerando que es una opinión, no una verdad absoluta. No creyendome el "dueño de la verdad". Pero la sostengo con compromiso y por convicción. Eso es la política militante: interés por ideas y no por negocios. A ese camino hay que ir. A ese punto hay que llegar. Esa es la verdadera transformación política, la de convertirla en un debate de principios y no en una lucha de intereses. ¿Pero cómo se llega? ¿Cuál es la manera de transformar la vieja política en nueva política? Básicamente tenés dos opciones para transformar esta política: 1) Yendo de medios a fines; 2) Yendo de fines a medios.
Lo que acabo de decir más arriba parece un juego de palabras, pero tiene una cierta lógica. Vamos a pasar a definirlo.

Ir de medios a fines significa pensar, transitar, transformar y dirigirnos al país que queremos desde las estructuras de poder reinantes en la actualidad social, en vez de intentar crear estructuras de poder desde la resistencia al mismo.






Ir de fines a medios significa pensar, transitar, transformar y dirigirnos al país que queremos desde la organización de una resistencia a la vieja política, en lugar de insertarse en la misma para generar un cambio desde adentro desde las estructuras de poder.

Definidos los conceptos políticos y las estrategias posibles de seleccionar para transformar un país... ¿Dónde se puede ubicar al kirchnerismo? ¿En una construcción política de "medios a fines" o bien de "fines a medios"?

Tomando un ejemplo conocido tal vez se pueda explicar de una mejor manera. La relación entre el kirchnerismo y el Grupo Clarín. Precisamente, dirigiéndonos a la elección presidencial en la que resulta electa por sufragio universal Cristina. Durante todo ese período, Clarín fue kirchnerista y el kirchnerismo fue clarinista. Algo impensado hoy. "¿Cómo puede ser que los que ahora se llevan tan mal antes se llevan tan bien? Son unos mentirosos. Son todos iguales. No tienen principios, viejo". Considerar esto así es un error. ¿Hubiera sido posible una reelección kirchnerista sin el apoyo de Clarín teniendo en cuenta su influencia sobre la opinión pública previo a toda la batalla cultural que se dio con la Ley de Medios? En mi opinión, no. Basta recordar la imagen y la medición de Cristina y Néstor en las encuestas en pleno conflicto con la oligarquía terrateniente. Clarín jugó en contra y, sin dudas, puso al pueblo en contra. Todo esto fue previo al debate a diario de la Ley de Medios. Una vez dado este debate, esta batalla cultural, Cristina recuperó su imagen positiva y obtuvo una elevada medición en las encuestas. De medios a fines. Desde adentro del sistema, explota. Lo da vuelta. Le cambia la ideología. Haber intentando crear un aparato de comunicación en un mercado tan hegemonizado por el Grupo Clarín hubiese sido un despropósito. Algo así como el Partido Obrero que por no ensuciarse las manos, termina por no transformar nunca la realidad. Termina por ser un partido de poca gente -aunque se asuma popular, que viene de pueblo- que no logra su cometido, la transformación de la realidad social imperante.

Limpiandolo, la política militante que despertó Néstor y Cristina desde las estructuras de poder imperantes en la realidad social de su tiempo partió de la siguiente base:

1) Queremos transformar la realidad social de Argentina.
2) Para transformar la realidad social de Argentina hace falta poder transformarla.
3) Para poder transformar la realidad social de Argentina hace falta poder.
4) ¿Dónde está el poder?
5) El poder está en los votos.
6) ¿Cómo se puede conseguir votos?
7) Con influencia ideológica o con un aparato partidario -sin más, el PJ-. Mejor, con los dos.
8) ¿Cómo influyo ideológicamente, cómo creo ideología, cómo formo opinión?
9) Con los medios de comunicación en tu favor.
10) Una vez que podemos transformar la realidad, una vez que depende de nosotros, la transformamos.






miércoles, 8 de junio de 2011

Diferencias culturales entre el pueblo y la izquierda

El pueblo es de izquierda. Bah, pueblo hay uno sólo. Siempre es el mismo y, por decir, no tiene ideología. Lo que resulta es que determinados sectores minoritarios -que son poquitos y, muchas veces, de izquierda- que se autoproclaman "populares" -que viene de pueblo, que son muchos- buscan ser la representación de ese pueblo, deviniendo en la parte que se identifica con el todo, sin que este todo se identifique con la parte; o más bien, buscan que el pueblo se identifique con ellos al cantar que son populares. Nosotros somos el pueblo. Nosotros somos su expresión porque representamos sus intereses. No, no son el pueblo. Son una parte, un sector minoritario, tal vez, muy minotitario del pueblo. Un sector con el cual el pueblo, la mayoría, no se identifica en lo más minimo por más conveniente que esta parte del todo suene. No representan sus intereses, porque los intereses del pueblo son aquellos que el pueblo dice que son sus intereses, y bien, no otros, por más beneficiosos que estos resultasen al modesto entender de uno para este todo. Y no hay peor escollo para la construcción política que negar este punto. No hay peor escollo por la cuestión de que el pueblo verá a estos tipos como sectarios -sectarios como integrantes de un sector- como delirantes, como un grupo de gente con la cual no se identifica para nada. Si se identificaría, la votaría. Porque esos son los representantes del pueblo: sus gobernantes. Cuando los gobernantes no son el espejo del pueblo, son épocas de crisis, seguramente, de circunstancias empapadas de violencia. Por otro lado, a quien diga que las elecciones están arregladas, que los gobernantes no representan a su pueblo cuando estos son los que lo votan, que por más que votemos está todo fijado de antemano, que pida datos sobre la el dinero gastado en pauta, el dinero gastado en propaganda, el dinero gastado en consultoras, el dinero gastado en encuestas y el dinero derivado al marketing político. Ahí tiene una buena razón para negar su escepticismo. No se invierte sin sentido, sin intenciones. No se gasta sin motivos, se invierte en función de ganar votos, de representar gente, de lograr identificación del pueblo con el partido inversor. Tal vez por otras cosas, pero, por sobre toda posible interpretación, para ganar tu voto.

Algunos apuntes a la militancia izquierdista, sea de la izquierda oficial o de la izquierda no oficial, en pos de afinar su construcción política...

El pueblo no escucha Silvio Rodriguez.

El pueblo escucha cumbia.

El pueblo sabe quién es Hernán Caire.

El pueblo no sabe quién es Manu Chao.

El pueblo no va al teatro.

Si va al teatro, el pueblo, es para escuchar hablar algún candidato del PJ.

El pueblo va a la cancha.

El pueblo se vuelve loco cuando escucha un bombo, una trompeta y un redoblante.

El pueblo odia a los hippies que hacen fogón y acaparan minitas, en vez de hacer bailongo y compartirlas en medio de un improvisado baile.

El pueblo mira todos los días a Tinelli.

El pueblo se caga de risa con Tinelli.

El pueblo idolatra a Tinelli.

El pueblo está enamorado de Tinelli.

El pueblo no simpatiza con los intelectuales, le caen soberbios.

El pueblo no lee a Galeano.

El pueblo no lee mucho.

El pueblo no leyó, no lee ni nunca leerá "El Capital".

El pueblo sólo lee para rendir parciales.

El pueblo rinde parciales para recibirse.

El pueblo estudia para trabajar.

El pueblo trabaja para hacer guita, la más que pueda.

Al pueblo, si la tiene, le importa un carajo el que duerme en la calle.

El pueblo no se mete en política para no joder a nadie.

El pueblo siempre le echa la culpa de todo lo malo en la sociedad a sus representantes.

El pueblo es solidario. Cada tanto dona algo porque Tinelli conduce ese programa.

El pueblo no se mete en política para ser "solidario". Porque eso es una mentira. Mentira de políticos. Políticos que lo estafan porque son todos iguales.


Por último, un modesto ejercicio práctico para que las organizaciones no populares reflexionen sobre su modesta manera de entender la realidad:

1) Si en una vereda hay 10 personas -las 10 miran Tinelli-, y en la otra hay 2 personas -las 2 escuchan Manu Chao-...

Pregunta: ¿Qué vereda es más popular? ¿La que tiene 10 o la que tiene 2 personas?




La realidad es ésta. De acá a lo que quieras que sea, te invitó a militar. Te invito a militar para transformar, para cambiar, para modificar lo que no te gusta. Pero siempre con la condición de tener la conciencia firme de saber a quién aspirás a representar, de saber sobre sus intereses, de conocer sus necesidades, sus inquietudes y sus sugerencias, y, por sobre todas las cosas, de no pensarte la vanguardia de una verdad que por necios ellos todavía no conocieron. Porque eso es ser soberbio, y al pueblo, el hecho de que te pienses superior a él por ser el dueño de la verdad, no le gusta.


Sumate.










martes, 15 de marzo de 2011

Para entender a la clase media

Me encuentro sentado, en algún bar de Buenos Aires, mirando por la ventana, a la espera del entrevistado. Todo Noticias es el canal que se puede apreciar por la televisión del local. En el marco del proyecto de "Entrevistas Políticas x Clases" aguardo por Tomás. ¿Quién es Tomás? Es un licenciado en Administración de Empresas, que trabaja hace varios años en una empresa privada haciendo auditorías, planillas de Excel y, de vez en cuando, arriesga con alguna presentación en Powerpoint para exponer resultados. Vive en Capital -en el barrio de Belgrano- y es padre de tres hijos a sus cuarenta y cuatro años de edad.
De un momento a otro miro al reloj y marcá las seis y media de la tarde. De repente, Tomás Martinez Hoyos ingresa por la principal puerta del café. Nos saludamos, toma asiento y se pide un cortado. Antes de tomar aire para preguntarle por el comienzo de la entrevista, cual quien es hijo de los apurones, me pregunta con tono amistoso "¿cuándo empezamos, maestro?". Termina su pregunta y arranca la entrevista.


-¿Cómo es un día normal en tu vida?

Me levanto a las siete de la mañana, llevo a los nenes al colegio –que a la salida los pasa a buscar mi mujer- y me voy a trabajar. Vuelvo a eso de las siete a mi casa y, depende el día, voy a casa o voy al gimnasio o hago fulbito’ con los amigos.

-¿Mirás tele?

Sí, generalmente a la noche. Antes no porque trabajo.

-¿Y qué ves?

Cuando estamos comiendo lo ponemos a Tinelli. Nos cagamos de risa con “La Mole”. La verdad que no me dan ganas de pensar cuando vuelvo. Los fines de semana lo miramos a los de Tinelli que están con Jose María.

-Metiéndonos en el área política… ¿Cómo ves al país?

Y… Mal, mal. Muy mal. Veo una Argentina dividida por odios del pasado. Veo una Argentina en donde se le da lugar a la confrontación, al patoterismo sindical y al clientelismo político. Donde sigue habiendo pobres y en donde se aprovechan de ellos cada vez más. Creo que la culpa de cómo estamos es de los Kirchner. Lo único que hace Cristina es comprarse carteras y afanar.

-¿Cómo me doy cuenta si el país anda bien?

Cuando me alcanza para pagarle a mis hijos rugby, hockey y también inglés. Si querés agregarle otro indicador, cuando me puedo ir para el interior algún fin de semana largo.

-¿No le parecen mejores indicadores el índice de desnutrición infantil, el índice de desocupación, la medición del poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil para hacer un cuadro de situación de un país?

Ah, bueno, sí. Eso también.

-¿Qué opinión le merece a usted Moyano, Moreno y Aníbal Fernandez?

Las tres peores personas de este gobierno. Corruptos, mentirosos e incapaces de representar a cualquier trabajador. ¿Vos viste toda la guita que tienen? Y yo acá, como un pelotudo, trabajando. Lo único que saben es afanar y patotear. También hacer clientelismo político.

-¿Usted desprecia el clientelismo político? ¿Qué es para usted éste?

Por supuesto que los desprecio. Es el intercambio del voto por un favor político. En este caso las asignaciones unviersales son un ejemplo.

-¿Y el aporte de las empresas privadas a las campañas de los candidatos para que les eliminen las retenciones o les reduzcan los aportes patronales no le parece clientelismo político?

Eh... No. Me parece marketing político. Ellos pueden pensar, los pobres no. Tienen hambre y no pueden pensar.

-¿No le parece que está discriminando tendencionsamente a los pobres? ¿No le parece que repudia a los villeros y lo encubre de desprecio al clientelismo político?

No, no. Para nada.

-¿Y los Planes Sociales que le parecen?
¡Lo peor! ¡Eso sí que es lo peor! Es puro clientelismo político.

-¿Pero, por qué?

Porque son una herramienta que utiliza el gobierno para aprovecharse de los que menos tienen, para servirse de los que viven en la miseria para poder robar el dinero de los argentinos que pagamos nuestros impuestos.

-¿Los que menos tienen no pagan sus impuestos?

No, sí. Lo pagan. Pero nunca falta aquella persona que vive en una villa de emergencia que no paga sus impuestos como yo.

-¿Está diciendo que sólo la gente pobre evade impuestos y que no los paga?

No, bueno… Más o menos.

-¿Y el IVA?

Ese no es un impuesto.

-¿No le parece que en verdad los Planes Sociales son una herramienta utilizada para erradicar la desocupación?

¿Qué sos? ¿Kirchnerista?

-¿Qué carrera les recomendaría estudiar a sus hijos?

Administración de Empresas. Aunque tal vez no tan exclusivamente.

-¿Por qué?

Porque tienen que tener en la cabeza la cultura de trabajo. Tienen que llegar a ser gerentes. A mí me parece que esta carrera engloba simbólicamente la idea de progreso que quiero para mis hijos. Si no les diría que estudien cualquier carrera, pero que se metan en la cabeza que tienen que mirar para arriba, que tienen que crecer dentro de la empresa.

-¿Le parece el mejor mensaje que le puede dar a su hijo el que estudie para ser gerente?
¡Sí! ¡Por supuesto! Estudiás, te recibís, laburás y tratás de ascender en la empresa en la que te desempeñas laboralmente. No me parece mal. Es más, creo que con tu pregunta acabo de descubrir el sentido que le estoy dando a mi vida: el ascenso social. Quiero progresar. Quiero que mis hijos también progresen.

-¿No le parecería mejor inculcarles la igualdad social al ascenso social?

No, bueno. No le estoy inculcando que mate a nadie. Yo soy solidario.

-¿Qué opinión le merece la gente que viene de países limítrofes?

Es un tema que me satura. Vienen a sacarnos el trabajo; y es verdad, eh. Al venir sin trabajo aumentan el número de desocupados, lo que abarata la mano de obra por el hecho de aumentar la competencia por las mismas vacantes laborales. Como siempre, los perjudicados, los argentinos.

-¿Usted sabe que es gente que viene de su país al nuestro porque en el suyo no tiene trabajo, salud o educación?

Sí, pero decime: ¿qué hice yo para merecer esto? ¿Tengo la culpa de sus carencias?

-¿Usted no se consideraba una persona solidaria?

Sí. Y lo soy.

-¿Y qué hace por ser solidario?

No me meto en política y no le robo a nadie.

-¿Y entonces por qué pregona un mensaje tan egoísta respecto al acceso al trabajo, la salud y la educación?

Disculpame, pero no es un mensaje egoísta.

-¿No le parece egoísta privar a una persona el acceso a la salud o la educación por el simple hecho de que no tenga plata para pagarlo aunque, sin tener trabajo, lo busque tan incesantemente que hasta se vaya a otro país para conseguirlo?

Bueno, no me parece. Simplemente eso. A mí nadie me regalo nada.

-Cambiando de tema, ¿qué opinión le merece aquellas personas de los sectores sociales más pobres que tienen hijos en gran cantidad?

Mi más enérgico repudio. ¿Para qué tienen hijos si no los pueden mantener? ¿Para matarlos de hambre? Son unos irresponsables por no decir unos negros de mierda. Encima, ¿vos sabías que en las villas les daban mamaderas con vino para dormirlos?

-Entonces para usted tener hijos es un privilegio de clase…

¿Cómo?

-Según su opinión sólo puede tener hijos quien tiene plata.

No... No es que digo eso. Pero no tengás un hijo si no lo podés mantener.

-Que es decir más o menos lo mismo que le acabo de decir…

No me parece. Creo que usted está equivocado respecto a mi parecer.

-Sepa disculparme, pero mucha gente que habita en villas de emergencia trabaja como obrero durante casi medio día y ni siquiera así le alcanza para mantener a sus hijos. Entonces, ¿no le parece que en realidad lo que se comete es una injusticia salarial? ¿No le parece injusto que una persona que trabaja casi 12 horas al día, no pueda tener los hijos que desee?

No… Me parece que estás diciendo un montón de boludeces, discúlpame que te lo diga así.

-Por otro lado, ¿cuáles piensa que son los principales problemas sociales?

Y, mirá… El principal problema social es la inseguridad. Sin lugar a duda. No podés salir tranquilo a la calle. Te afanan como quieren. Para mí habría que hacer cumplir la ley, así como también tengo a mí entender que debería volver el servicio militar obligatorio. Es una opinión.

-¿Le parece más importante terminar con los robos que terminar con el hambre? ¿Le parece más importante que no le roben que liquidar la desnutrición infantil?

Bueno, es una opinión. Para mí el principal problema es la inseguridad.
-Por último, ¿qué mensaje le daría a la sociedad?

Le pediría unión de todos los argentinos para terminar con la gente que piensa como vos, que piensa que los extranjeros son personas dignas, que el hambre es más importante que los robos, que vanagloria a los guerrilleros que dieron la vida por terminar con el hambre, la desocupación y la calidad de vida según la posición social; que piensa que darle subsidios a los pobres para terminar con su pobreza está bien, que piensa que los sindicalistas defienden los derechos de los trabajadores cuando en realidad el que te da trabajo es tu jefe…

-Le agradezco la participación en el presente ciclo de entrevistas. Muchas gracias, Tomás.


Ofuscado. El oficinista se levanta de la mesa sin abonar su café y al grito de “caíste en la mentira de los KK” se retira del bar. Sigue TN en el tevisor.
Son las siete de la tarde cuando no quedan más preguntas que hacer.

domingo, 31 de octubre de 2010

Pensando a Néstor

Porque dividen a la sociedad. Porque están llenos de odios. Porque le sacan a los que queremos trabajar. Porque son peronistas. Porque quieren hacer de la Argentina una colonia venezolana y cubana. Porque hacen justicia para un solo lado. Porque se roban hasta los saludos. Porque son unos soberbios. Porque censuran a los medios. Porque no hay libertad de prensa ni de expresión. Porque hacen negocios con la pobreza. Porque manipulan a los sectores de menores recursos. Porque son muy autoritarios. Porque le quieren sacar al campo que es el único que le da de comer al pueblo argentino. Porque nos sacan a nosotros para crear mantener a los vagos estatales. Porque D’Elía es amigo suyo. Porque manipulan los datos del censo. Porque gracias a ellos cada vez hay menos inversiones en el país. Porque son los responsables de que no se pueda salir a la calle. Porque son cómplices del caos del tránsito. Porque abonan sobresueldos a los de 678. Porque son la mafia de los medicamentos. Porque tienen una valija con Antonini Wilson. Porque Florencia Kirchner tiene un mini Cooper. Porque Máximo Kirchner maneja La Cámpora. Porque son la escoria.
Porque los medios de comunicación me taladraron tanto la cabeza que me la rompieron. Ahora me dieron otra en su repuesto que es diferente, más cómoda. Que me permite opinar sin pensar previamente al enunciar palabra.



¿Por qué la muerte sacraliza? ¿Tenía que morirse para que lo asumieran como un gran líder, estadista y patriota? Los hechos críticos y extremistas llevan a la reflexión porque golpean en lo anímico. ¿Cómo le pude desear la muerte al que se murió? ¿Cómo pude ser tan inhumano? ¿Hasta dónde me dejé comer la cabeza? ¿Cómo pude querer que pase algo que hace llorar a muchas personas? ¿Habré obrado correctamente? ¿Habré hecho bien en catalogar al kircherismo como un movimiento de negros si había gente bien vestida el otro día? ¿Hará menos personas a los convocados el motivo de su calidad?


Las situaciones límites como la muerte inducen a uno a la filosofía. Lo empujan a pensar. Lo hacen reflexionar. La muerte de Néstor Kirchner sirve para despertar a la sociedad de su letargo mental. Sirve para que apague el televisor que le coloniza la cabeza, para que Clarín le deje de decir lo que tiene que pensar. Esperemos que en virtud de esta desgracia por lo menos la gente comience a pensar con su cabeza y no con la sociedad, que comience a tener voz en vez de eco, que empice a hablar y no a ser hablada, que empiece a pensar y no a ser pensada. Lo mejor que le podría pasar al país sería que a partir de ésa desgracia se muera el prejuicio. ¿Qué es el prejuicio? Ignorar. El prejuicio se basa en la ignorancia, en el desconocimiento. El surgimiento de la conciencia crítica subjetiva -pensar por uno mismo- sería la mejor manera de honrrar al pingüino.Que se muera el prejuicio y que nazca el juicio. Ésa es la verdadera victoria: el renacimiento de la conciencia crítica en la sociedad argentina.

jueves, 23 de septiembre de 2010

¿Quién es la víctima de la inseguridad?

“…No puede ser. Realmente esto no da para más. ¿Cómo puede ser que no se puedan sacar $20.000 del banco sin que te afanen? No puede ser, tenemos que hacer algo. ¡Ya sé! Organicémonos. ¿Pero cómo? Se me ocurrió otra brillante idea: acudamos a los medios; que ellos convoquen. A ellos les va a interesar nuestra circunstancia. ¿Que por sí solidaridad con nosotros las víctimas, o porque les viene bien para pegarle a los Kirchner en razón de que los diarios aspiran a candidatear algún político? ¡Qué me importa! Nos viene como anillo al dedo: nos es afín. Ahora hay que pensar dónde convocarla… ¿Callao y Santa Fe?...”

Líneas más arriba queda plasmada la razón de la mayoría en la sociedad en la que me desenvuelvo. Si lo piensan o son pensados, si piensan con la cabeza de la sociedad o con su propia cabeza, si tienen eco en vez de voz, es secundario: es lo que manifiestan. Piden penas duras. No se mueven de la pena de muerte, la prisión en lugar de la escuela para los pibes y una cárcel como espacio de reclusión perpetua en vez de un espacio para la reflexión del equivocado de camino. Ojo, en parte tienen su razón; la cárcel debe ser el espacio para aquel que obra de manera inmoral a juicio de la razón que tenga el poder. Pero, acá subyace algo sumamente mediocre y repugnante de este tipo de gente: se piensan las principales víctimas de la inseguridad social del país. Ellos son quienes sufren la inseguridad del país. Nada más equivocado, por lo menos, a mi criterio. ¿Quién es la principal víctima de la inseguridad en la Argentina?, ¿el tipo que saca guita del banco, o el pibe que en su infancia, cuando debería tener acceso a la salud, la educación y a una vivienda digna, vive en la calle y tiene que pedir o laburar? Eso es la inseguridad social. Es estar pidiendo una moneda en el tren, en los semáforos cuando en realidad tenés que estar estudiando. Pero, claro: ¡la clase media no se acuerda de vos, chiquito!
<<¿Te pensás que voy a parar al mundo para que vos comas, vayas a la escuela y tengas una casa? ¡Ni en pedo! El mundo se para cuando me tocan el bolsillo. Vos morite. ¿Qué me cuesta hacerme el pelotudo cuando pasás por mis alrededores en el tren para venderme esas estampitas de Gardel que intentás encajarme para poder morfar? ¿Qué me cuesta acelerar cuando veo que te me venís encima del auto con esas manos todas sucias? Que te quede claro: no sos digno de mi organización. Yo me organizo para reclamar que no me roben, no me organizo para reclamar que todos los chicos tengan escuela, saludad y casa. Eso no me interesa. ¡Ascenso social es lo que busco! No me interesa acabar con el hambre, con los sintecho. De eso que se ocupe otro. La culpa es de los Kirchner. A mí no me incumbe>>

Bueno. Ese es el pensamiento intrínseco y no extrínseco, latente y no manifiesto de la gente que organiza ese tipo de manifestaciones. De los Blumberg, de los Palermo, de los Recoleta. Me dan asco. Por eso es tanta la alegría que me generan circunstancias sociales de nuestra actualidad. Para ser más honesto que preciso: la toma de los colegios. Y no importa si se la hacen a Macri, a Cristina o a Pepe Mujica. Perciben algo como injusto y se rebelan contra esto. Es revolucionario. Es un cambio radical. Es compromiso social y no enajenación con los otros.
<>

Genial. Un pensamiento bárbaro. Los pibes, a diferencia del que convoca la marcha por la seguridad, no se mantienen ajenos a la realidad social actual. No se enajenan de ella. Todo lo contrario, se solidarizan con los que menos tienen. Por eso son dignos de respeto y admiración estos pibes. Porque no piden por ellos sino por todos.

jueves, 2 de septiembre de 2010

El prejuicio clasista del clientelismo político

Sería bueno comenzar la nota definiendo el significado de la cohesión de estas dos palabras y una más: clientelismo, cliente y política. Para ello, recurriremos al diccionario de la Real Academia Española.

-Clientelismo: Sistema de protección con que los poderosos patrocinan a quienes se acogen a ellos a cambio de su sumisión y de sus servicios.

-Política: Orientaciones que rigen la actuación de una entidad en un asunto determinado.

-Cliente: Persona que habitualmente compra en un establecimiento o requiere de sus servicios.

Articulando estos términos, definiremos al clientelismo político como el intercambio de un voto por un favor. Perfecto. Tenemos definido el concepto que vamos a defender, o más bien, no iremos a atacar. Ahora vamos por el prejuicio. ¿Qué es un prejuicio? Un pensamiento disfrazado de idea, que en realidad encubre una discriminación peyorativa bajo la careta de propuesta teórica. No es un juicio, es un prejuicio; no es un concepto, es un preconcepto. Un claro ejemplo de ello fue el nacionalsocialismo alemán, el cual pensaba que los judíos eran dignos de muerte en razón de su condición, porque no podían hacer nada bien. Parafraseando a Sartre <>. Ese era su pensamiento. No el de Sartre, ojo, sino el de los nacionalsocialistas. Los nazis no eran irracionales. Eran sumamente racionales y prejuiciosos al mismo tiempo. El holocausto judío fue un plan racionalmente sistematizado, no fue un acto espontáneo bajo el efecto de un ataque emocional ni de una borrachera situacional.

Volviendo a hablar ahora sí sobre el clientelismo político y relacionándolo un poco con la actualidad, ¿qué es lo malo que tiene? Los Kirchner utilizan al clientelismo político como herramienta para mantenerse en el poder, son unos inescrupulosos que no les interesa la pobreza sino generar pobres para así ganar votos. Bien. Gran parte de la sociedad piensa así, o por lo menos, así es pensada y sólo se encarga de repetirlo. A dónde llegó el prejuicio. Qué increíble. Qué locura. Cuánta discriminación. ¿Tan difícil es aceptar que las clases bajas, desamparadas y sumidas en la miseria por la ambición capitalista del sector empresarial y no por el sector político, encuentren la única esperanza de una vida mejor en la cobertura política que eligen? Hay algo aún más triste en esto, y es el hecho de demonizar la búsqueda de votos. Perdón, pero tal vez no entendí: ¿Qué político no busca votos? ¿Macri, Carrió y Pino Solanas no buscan votos? ¿Qué es lo malo de buscar votos? Señores: en la Democracia sin voto no se puede hacer gobierno. Si un político aspirara a hacer gobierno sin buscar votos estaría conspirando contra el sistema democrático, contra el gobierno constitucional y, contra lo que es aún peor, la voluntad popular. El voto expresa la voluntad popular. Retomando: el político que aspirase a hacer política sin buscar votos es un proyecto dictatorial; busca imponer su voluntad por sobre la intención de la voluntad popular. En fin, el político que no busca votos es aquel al que no le interesa la opinión pública, la voluntad popular, no le interesa el voto, no le interesa la democracia.

A partir de ésta oración nos metemos con otro prejuicio de la clase media sobre el negrito peronista: al clientelismo político lo ejerce sólo los peronistas con los negritos. En su prejuicio, la clase media deseosa de ascenso social, se olvida de un punto: el clientelismo político de la derecha. ¿Qué es el clientelismo político de la derecha? Es la inversión de la empresa privada en los partidos políticos con fines económicos. Recordemos al clientelismo político como el intercambio de un voto por un favor. ¿Cómo se realiza? La empresa privada paga la campaña del candidato, éste, al llegar al gobierno, toma medidas provechosas de beneficio económico para las empresas que financiaron su campaña tales como la reducción de aportes patronales, la reducción del impuesto a la ganancia, el aumento en subsidios y un montón de desmanejos más. Liberalismo y clientelismo puro. Tal vez peor que clientelismo, porque no es un voto por un favor, sino, un voto y un favor por un favor aún más grande. ¿Pero cómo, el clientelismo hacia los pobres está mal pero hacia los empresarios está bien? Acá está el prejuicio: la clase media no desdeña al clientelismo en sí sino sólo cuando este se dirige hacia la clase baja. No repudia al clientelismo, repudia a los pobres.

Otra cuestión, tal vez el punto más cuestionado por las personas pensadas por el prejuicio gorila, es el siguiente: el pancho y la coca. Ojo: este es un punto tristísimo. Supongamos que una persona llegó a la ignominiosa situación de que para llegar a fin de mes sólo le queda el socorro de la convocatoria política. Punto nefasto de la historia. No sólo va por el pancho y la coca sino que además entró a trabajar en los planes sociales del gobierno que lo convoca. Situación nefasta en razón de la marginalidad. Lamentable la pobreza, no los planes, que quede claro. Pero, trascendiendo a la marginalidad, ¿qué es lo malo de los planes sociales? ¿que va a tener que votar a Kirchner? ¿se convierte en un rehén? ¿es preso del único representante real que le asegura los medios de subsistencia? Es verdad que el empresario no se convierte en rehén del político, sino, por el contrario, muchas veces es al revés. Retomando el tema, para el prejuicio de la clase media, por supuesto, como siempre, el ser despreciable es el que menos tiene. Discúlpenme: bajo mi sano juicio nunca podré considerar menos noble que un ciudadano vote a Kirchner porque le da trabajo a que otro ciudadano vote a Macri porque le elimina las retenciones estatales a su empresa. Ambos votan por un beneficio económico. Ambos ven en los candidatos que eligen como los representantes de los intereses de su clase. Uno por un plan y el otro por el liberalismo económico. Por otro lado, si se quiere asegurar que el votante burgués tiene ideología y que el negro de mierda sólo vota por el pancho, la coca y el plan se cae en un error. Recordemos que en los ’90 las clases más pudientes de nuestro país votaron a un candidato del peronismo, de ese rejunte de negros indignos que escuchan cumbia. Increíble. Es tanta la ambición por el dinero de la clase alta que hasta son capaces de tolerar a la negrada peroncha con tal de ganar unos pesos más. Por lo que no me vengan con que es un voto ideológico el de la derecha. No tiene nada de ideología. Si a la derecha no se le toca el bolsillo es capaz de votar hasta el Tula. ¡Qué injusticia que se hable de voto calificado! ¿Acaso el empresariado vota por otra que no sea su rédito económico? ¿Piensa en algo que no sea su abultado bolsillo? Sinceramente, y perdón por el prejuicio, lo dudo.

Finalmente, desisto de echarle la culpa de la pobreza, el hambre y cualquier miseria a la política. A mi modesto entender no tengo dudas de que el culpable de esta ignominia social es el sector empresarial, sin titubeos, a veces con la complicidad de la política. ¿Puede querer acabar con la miseria una persona que le llama costo a que los que menos tienen, los trabajadores, los que viven en peores condiciones de vida que él, ganen más?

En conclusión:

- ¿Qué político no busca votos?
-¿La clase media desprecia al clientelismo o a los pobres?
- ¿Es un voto más calificado que el voto del pobre el voto empresarial, o en realidad es una descalificación discriminativa hacia la clase más baja?
-¿Las empresas le pagan lo menos que pueden a sus empleados porque quieren acabar con el hambre, la miseria y la inequidad social o porque en realidad lo único que les interesa es la ganancia?

miércoles, 25 de agosto de 2010

¿Negar la muerte es ser un casiángel?


La siguiente es una relación de contenidos a partir de los razonamientos de distintos pensadores expuestos en distintos capítulos del ciclo televisivo "Filosofía aquí y ahora", conducido por José Pablo Feinmann. La creación personal, la relación entre contenido filosófico y contenido de los medios de comunicación audiovisual, es en gran parte nula en valor frente a la brillante exposición conceptual hija del pensamiendo aprehendido del ciclo televisivo.


A los seres humanos les aterra la idea de morir: la idea de dejar de ser, de ser nada, de ser ausencia. Es por eso que frente al miedo de ser ausencia –el miedo a dejar de ser- los hombres buscan inmortalizarse en la historia humana a partir de sus creaciones. ¿Por medio de qué logran la simbólica inmortalidad? Por medio de sus creaciones. ¿Cómo se le llama a estas creaciones? Arte. ¿Qué es el arte? Una creación y un intento del hombre en procura de la imortalidad. Un intento por trascender en el normal desarrollo y transcurso de la historia del hombre, por divergir de lo normal, por romper con lo lineal. Un intento de ser recordado. Acá se desprenden las múltiples ramas de la acepción del arte: la música, la pintura, la literatura, el teatro, la política, el cine, la televisión –aunque sea cuestionada con firmeza al igual que el cine anteriormente-, entre otras. Intentar trascender es tratar de hacerse notar, tratar de ir más allá de la percepción sin interés, y por definición, es un intento por hacerse notar, es un intento de fama. Llegamos a la fama. ¿Qué es la fama? Llegamos al deseo de ser reconocido, del intento del hombre por inmortalizarse en la dinámica de la existencia, en la dialéctica de los seres. El hombre quiere perdurar. Seguirá vivo mientras perdure, mientras sea recuerdo. El recuerdo es una manera de mantenerse vivo aún estando muerto, la única manera de vivir al dejar de ser. Todo el planteo líneas atrás, a la vez, es un intento del hombre por negar la muerte, por destruirla. Lo que el hombre busca con el arte es negar la muerte. Es la pretensión de no morir: viviremos mientras seamos recuerdo.
Ahora que bien planteamos en el discurso superior que el ser busca la fama para negar la muerte, para inmortalizarse, proseguiremos en la explicación del por qué a nuestro juicio la negación de la muerte no es buena en sí misma sino en relación a su fin particular. Lo que quiero decir: ¿Es buena la fama de Ricardo Fort, Bailando por un Sueño o Casi Ángeles en tanto a sí mismos? Así lo creo en tanto a ellos. Se inmortalizarán en el inconsciente, subconsciente o consciente colectivo de los seres vivos siquiera por un tiempo. ¿Lograrán ser recuerdo? El tiempo lo dirá. Pero el asunto más importante para por otro lado: ¿Es buena la fama de Ricardo Fort, Bailando por un Sueño o Casi Ángeles en tanto a la sociedad? ¿Es provechosa la fama de Fort, Tinelli y Cris Morena para la comunidad? ¿Le es útil en siquiera algo a la sociedad que la comprenden? A mi modesto entender en un principio pareciese sinuosamente que sí, porque entretienen y logran hacer reir. Pero finalmente se vuelven contraproducentes. No voy a ser tímido: son una mierda; seducen y destruyen. La negación de la muerte de estos personajes aportan entretenimiento, el cual genera gracia y felicidad. Es incuestionable: hacen reir. Sin embargo, y esto es lo trágico, muchas veces el entretenimiento superficial y carente de contenido aleja al ser de la reflexión, la filosofía y la pregunta. Privan a la persona de la introspección que lo hace día a día ser mejor; lo enajenan de cuestionarse: si esta es la vida que realmente quiere; si es digno del trabajo que tiene; si merece la vida que tiene; si es justo el sistema; si vive como quiere; si es justo que mirar al costado cuando ve pibes que duermen en la calle; de que cuestione su comportamiento, de que se pregunte si obra moralmente o no. En conclusión, la trascedencia de los personajes susodichos, la negación de la muerte de los actores antes citados es causal de la exhibición de un contenido estéril de pensamiento y reflexión, que resulta gracioso en razón de su desubicación. Dolina era el que decía que el humor es una cosa que estaba fuera de lugar; Feinmann el de que el entretenimiento es una forma de represión (los cito de memoria). Acá nos agarramos de ellos. Acá los hacemos de verdad. No obstante, frente a lo que pareciera un problema irresoluble, se nos da la solución que se encarna en el botón off del contro remoto; también está en el cambio de canal. Nos cuesta mucho. Puff, cuánto nos cuesta. ¿Qué querés después de tantos años con el cabezón? Tenemos que poder romper con esa alienación reflexiva, con esa privación del pensamiento a la que el entretenimiento nos somete; debemos pensar. Somos libres de cuestionar esto y cualquier otra cosa.
Por otro lado y como contraposición al contenido vacío, residen quienes buscan la trascendencia, la fama, la negación de la muerte, alentando la reflexión. Estos merecen mi respeto. Estos merecen mi respeto por más que no converga ideológicamente con ellos. Merecen mi respeto en virtud de que alientan el cuestionamiento a la realidad social. Es acá donde entran los productos tales como 6-7-8, TVR, los productos de Lanata, Tenembaum y Zlotogwiazda, José Pablo Feinmann, Aliverti, etc. Son todos productos que buscan negar la muerte induciendo a la persona a la cavilación. Hacen pensar. Hacen tratar de ser mejor. Presentan un contenido intelectual que acerca a la gente a meditar. No siempre desde la política, sino también desde distintos géneros como el humor y la novela.
Concluyendo: ¿Qué nos lleva a discriminar entre estos dos productos totalmente opuestos? La fama intelectual y la fama banal. ¿Cuál es la diferencia entre la fama intelectual y la fama banal? Son dos modelos de trascendencia muy distintos, con fines antagónicos por definición. La fama intelectual nos acerca al pensamiento mientras que la fama banal nos aleja contundentemente del mismo. Si tomamos a la filosofía como madre de toda emancipación, como base para la concientización de toda circunstancia ignominiosa y como base para la liberación de la misma, no podemos dejar de considerar y enaltecer la dignidad, el valor y la importancia de la primer fama por sobre la fama de la segunda. El pensamiento nos libera. Nos libera y nos revela de circunstancias que no merecemos a nuestro entendimiento. Conceptualizando: La fama intelectual es la negación de la muerte a partir de una creación humana de afán inmortal que se da a la consecución filosófica en el ser humano, la fama que busca hacer al hombre pensar. Por el contrario, la fama banal es aquella negación de la muerte que a partir de una creación humana de afán inmortal se da a la búsqueda del entretenimiento como fin primario, ignorando o desconsiderando que el contenido de su creación aleja al sujeto de toda posible filosofía, y con ello, de todo posible pensar.

Crítica a la fama intelectual y a la fama banal

“Bailando por un Sueño y Casi Ángeles tienen contenido”.
Esta primera crítica apunta a señalar que en los susodichos programas-productos apuntan de alguna manera a hacer filosofía, es decir, que no alejan a la persona de la realidad social sino que lo empujan a pensarla. ¿De qué manera? En Bailando por un Sueño, llevando de vez en cuando un pobre o llorando cuando va un ciego; también haciendo beneficencia. En Casi Ángeles hablando de la paz, del pensamiento lateral, del pensamiento vertical, entre otras cosas. Pero para mí es sumamente falso. ¿Por qué? Porque no es su esencia. No es a lo que apuntan centralmente. ¿Qué es la esencia? Según Aristóteles –otro que cito de memoria- la esencia es lo más perfecto de cada cosa. Nosotros en este caso tomaremos a la esencia como lo más puro y lo más notorio de cada cosa. Acá es donde cuestionamos. ¿Cuál es la esencia de Bailando por un sueño, la del Tinelli mostrando culos-tetas generador de quilombo o el que hace beneficencia? ¿Dónde está la esencia de Casi Ángeles, en los libidinosos teens de bello y buen porte físico en su mayoría de ojitos claros sin rasgos latinoamericanos que se besan efervescente y promiscuamente entre ellos o en el mensaje de paz y pensamiento lateral? ¿Quién hace el rating, los pibes lindos que se besan y generan quilombo entre ellos o en las citas de Platón? ¿Qué? ¿Qué había un mensaje de paz? Nunca me enteré. En todo caso estos programas-productos podrán tener un contenido, pero será un contenido por rico. Que no hace filosofía sino que la nombra por compromiso para sacarse una foto con ella y así justificarse.

“La fama intelectual no busca hacer pensar, busca hacer guita”.
Este punto no deja de ser tendencioso en virtud de que sin dinero no se subsiste. Esto es una similitud obvia entre quien busca la fama y quien no la busca: ambos buscan subsistir mediante la búsqueda del lucro. En criollo: también busca hacer guita el que no aspira a la fama. La diferencia es el asunto de que quien aspira a la fama se rehúsa a aceptar la muerte, torciéndose a vencerla en la búsqueda de su inmortalidad. Quien no aspira a inmortalizarse muestra una aceptación mayor a la misma. ¿Se encuentra más preparado para la muerte y la asume con mayor dignidad, grandeza e integridad que quien la niega? Eso lo veremos.

“Este planteo define a la ficción como antifilosófica, ya que sólo postula programas político-periodísticos como intelectuales”.
Crítica fácilmente refutable. Los productos –programas- de ficción como las novelas, o los programas incluso de humor acercan a la persona al pensamiento en dependencia con su contenido. No por ser novela estupidiza a las personas y las priva de la reflexión. Un gran ejemplo fue la novela que tenía como protagonistas a Soledad Silveira y Facundo Arana que basaba su guión y temática en el conflicto de la trata de blancas. Esta novela colaboró a la concientización social de una problemática existente en la realidad social. No trató de alejar a las personas de la misma sino que las trató de acercar. Segundamente, el ciclo de Telefé Televisión por la identidad es otro claro ejemplo de que la actuación nos puede acercar a la reflexión. En tanto al humor, Peter Capusotto y sus videos es un muy buen modelo de que el humor puede llevarnos hacia la reflexión. Antes que nada quiero definir a la mayoría del humor que hace Capusotto como un humor intelectual, ya que uno no podría entender chistes tales como los del personaje Micky Vainilla al referirse a la Gestapo, las SS y demás términos. A su vez el personaje del Emo es poseedor de un contenido nietzscheano al hablar de que Dios ha muerto y demás expresiones; Bombita Rodriguez por su lado se cansa de los conceptos setentistas como Perón, Montoneros, Far, etc. En fin. Estos productos al tener contenidos y empujarnos a su cuestionamientos, al darnos el impulso para meditar sobre ellos, alcanza inexorablemente la fama intelectual.