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viernes, 2 de marzo de 2012

Clientelismo político

En líneas generales define al clientelismo político como el intercambio de un voto por un favor político. Luego, en pleno análisis, profundiza la temática relacionando al clientelismo con la entrega de comida y medicamentos que forma parte de políticas de Estado, pero que se realizan desde unidades básicas partidarias, siendo un requisito para su acceso, en algunas circunstancias, la participación en manifestaciones políticas.

Algunos puntos:
  • El puntero del barrio escucha atentamente las demandas e intenta satisfacerlas. Tienen una ventaja sobre el resto en lo que hace a la resolución de problemas: el monopolio de los recursos del Estado.
  • Toda evidencia histórica nos muestra que fue la extensión de los derechos sociales al conjunto de la ciudadanía, derechos a los cuales se accede por el hecho  de ser ciudadano y no por integrar una red partidaria, la que hirió de muerte al clientelismo.





Fuente: "Clientelismo político", Javier Auyero. Buenos Aires, Capital Intelectual, 2004.

jueves, 10 de noviembre de 2011

¿Qué le diría Lenin a Altamira?

No tan distintos.





A continuación se van a poder leer fragmentos de la obra de Lenin  "La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo". 
Cualquier similitud entre la crítica a la "izquierda infantil" que el ruso marca y el accionar del Partido Obrero bajo la conducción de Altamira, no es casualidad: es un error histórico que no es la primera vez que pasa.
 La indiferencia frente a la segunda vuelta por la Capital entre el reformismo de Filmus y el neoliberalismo de Macri expresado en el voto en blanco, el aislamiento popular en los festejos por el Bicentenario, la negación de la marcha con Blumberg, el desprecio a la construcción con alianzas, el extranjerismo mental y más. El precio de hablar un idioma distinto al que habla el pueblo.
  • "Tampoco pueden no parecernos ridículas, pueriles y absurdas las muy sabias, importantes y terriblemente revolucionarias disquisiciones de los comunistas de izquierda alemanes sobre este tema, a saber: que los comunistas no pueden ni deben militar en los sindicatos reaccionarios, que es lícito renunciar a semejante acción, que hay que salir de los sindicatos y organizar sin falta “uniones obreras” nuevecitas, completamente puras, inventadas por comunistas muy simpáticos (y en la mayoría de los casos, probablemente muy jóvenes)", Lenin.

  • "Aplazar la dictadura del proletariado hasta que no quedase ni un solo obrero de estrecho espíritu sindical, un solo obrero que tuviese prejuicios tradeunionistas y corporativos, sería un error todavía más profundo", Lenin.

  • "Tal es precisamente la necedad que cometen los comunistas alemanes “de izquierda”, los cuales deducen del carácter reaccionario y contrarevolucionario de los cabecillas de los sindicatos la conclusión de la necesidad de... salir de los sindicatos, de ¡¡renunciar a trabajar en los mimos!! Y de ¡¡crear nuevas formas de organización obrera inventadas por ellos!! Es ésta una estupidez tan imperdonable que equivale al mejor servicio prestado a la burguesía por los comunistas", Lenin.

  • "No actuar en el seno de los sindicatos reaccionarios, significa abandonar a las masas obreras insuficientemente desarrolladas o atrasadas, a la influencia de los líderes reaccionarios, de los agentes de la burguesía, de los obreros aristócratas u “obreros aburguesados” ", Lenin.

  • "Para saber ayudar a la “masa”, para adquirir su simpatía, su adhesión y su apoyo, no hay que temer las dificultades, las zancadillas, los insultos, los ataques, las persecuciones de los “jefes” y trabajar sin falta allí donde estén las masas. Hay que saber hacer toda clase de sacrificios, vencer los mayores obstáculos para entregarse a una propaganda y agitación sistemática, tenaz, perseverante, paciente, precisamente en las instituciones, sociedades, sindicatos, por reaccionarios que sean", Lenin.

  • "Porque toda la tarea de los comunistas consiste en saber convencer a los elementos atrasados, en saber trabajar entre ellos y no en aislarse de ellos mediante fantásticas consignas infantilmente “izquierdistas” ", Lenin.

  • "Hay que saber resistir todo esto, disponerse a todos los sacrificios, emplear incluso, en caso de necesidad, todas las estratagemas, todas las astucias, los procedimientos ilegales, silenciar y ocultar la verdad con objeto de penetrar en los sindicatos, permanecer en ellos y realizar allí, cueste lo que cueste, la labor comunista", Lenin.

  • "La actitud de un partido político ante sus errores es una de las pruebas más importantes y más fieles de la seriedad de ese partido", Lenin.

  • "Los “izquierdistas” de Alemania muestran que no son el partido de una clase, sino un grupo de intelectuales y un reducido número de obreros que imitan los peores rasgos de los intelectualoides", Lenin.

  • "¿Cómo se puede decir que el “parlamentarismo ha caducado políticamente” si millones y legiones de proletarios son todavía, no sólo partidos del parlamentarismo en general, sino hasta francamente “contrarevolucionarios”?", Lenin.

  • "Es evidente que los izquierdistas de Alemania han tomado su deseo, su ideal político por una realidad objetiva. Este es el más peligroso de los errores para los revolucionarios", Lenin.

  • "La lucha en la tribuna parlamentaria es obligatoria para el partido del proletariado revolucionario, precisamente para educar a los elementos atrasados de su clase, precisamente para despertar e ilustrar a la masa aldeana analfabeta, ignorante y embrutecida. (…) Tratar de “esquivar” esta dificultad, “saltando” por encima del arduo problema de utilizar los parlamentos reaccionarios para fines revolucionarios, es puro infantilismo", Lenin.

  • "No es posible que los izquierdistas alemanes ignoren que toda la historia del bolchevismo, antes y después de la Revolución de Octubre, está lenna de casos de maniobras, de acuerdos, de compromisos con otros partidos, ¡sin exceptuar partidos burgueses!", Lenin.

  • "Si no se produce un cambio en las opiniones de la mayoría de la clase obrera, la revolución es imposible, y ese cambio se consigue a través de la experiencia política de las masas, nunca de la propaganda sola", Lenin.

  • "Sólo cuando las “capas bajas” no quieren lo viejo y las “capas altas” no pueden sostenerlo al modo antiguo, sólo entonces puede triunfar la Revolución. La Revolución es imposible sin una crisis nacional general (que afecte a explotadores y explotados). (…) Es preciso que las clases gobernantes atraviesen una crisis gubernamental que arrastre a la política hasta a las masas más atrasadas, que reduzca a la impotencia al gobierno y haga posible su derrumbamiento por los revolucionarios", Lenin.

  • "Si somos el partido de la clase revolucionaria, y no un grupo revolucionario, si queremos arrastrar a las masas debemos primero ayudar a Henderson o a Snowden a vencer a Lloyd George y Churchill", Lenin. (Quien prologa la edición del libro en cuestión, Daniel de Santis, ex militante del PRT-ERP, establece una analogía entre Churchill y Videla, Lloyd George y Menem y Henderson y Kirchner). 

  • "Es indudable que comete un error el que deduce la táctica del proletariado revolucionario de principios como: “el Partido Comunista debe conservar para su doctrina e inmaculada su independencia frente al reformismo, su misión es ir adelante sin detenerse ni desviarse de su camino, avanzar en línea recta hacia la Revolución Comunista", Lenin.



jueves, 15 de septiembre de 2011

¿Cuál fue la mejor obra del kirchnerismo?


Se podrían enumerar varios logros de un gobierno, en función de legitimarlo. Pero el mejor logro de esta gobernación no es una política de estado: es una consecuencia de su ejemplo. La consecuencia es la resignificación de la política.

Toda resignificación, como su nombre lo indica, necesariamente implica volver a darle un sentido a una palabra. La palabra en cuestión es la política. Palabra irrecuperable para muchos desesperanzados. Una palabra hermosa para la juventud. Interpretaciones encontradas que marcan la irrupción de una nueva generación que llegó para quedarse y que, para espanto de muchos, no se compra con dinero.



En la actualidad hay una fuerte expresión juvenil que percibe a la política como un medio para cambiar las cosas. Como una herramienta para la transformación de la realidad social. Esta generación no ve en la política una manera de enriquecerse, sino el camino para llegar a realizar un país de plena justicia social. Es el piberío que penetró en la política seducido por el fruto de un gobierno iniciado en el año 2003 de la mano de un tal Néstor Kirchner.


No es menor el temor que esta juventud genera. No responde a las razones del capital: no se compra con dinero. No vende su conciencia al mejor postor. No. ¿Por qué? Porque por sobre todas las cosas esta juventud política se interesa en las ideas, no en los negocios; responde a su convicción, no a su conveniencia; no tiene precio, tiene valor. Es por esto que resulta normal que aquellas personas que cuentan con privilegios de clase sientan terror: no tienen poder. Sus recursos y su capital, que es lo único que tienen, queda desvalorizado frente a semejante ética política. Es así que recurren a lo más bajo, que es la difamación. Pero la juventud no se traba con las minorías que pierden privilegios. Prefiere seguir militando. Militar para conquistar derechos para las mayorías, con alegría, entusiasmo y compromiso. Es por todos los hechos que la mejor obra del gobierno, hija de su ejemplo, más allá de todo error, ha sido una de sus consecuencias: su militancia.



Nada se compara con algo que no tiene precio.



martes, 12 de julio de 2011

Ganó Macri, ganó el pueblo

El pueblo se expresa en las urnas, ahí habla. El pueblo no habla ni en 678 ni en TN: habla en las urnas. Ahí habló el fin de semana pasado. Eligió a Mauricio Macri porque él es el pueblo porteño. ¿Quién es Mauricio Macri? Es una persona que tiene valores y que también tiene ideología. La fuerza política que lidera representa el rechazo al matrimonio igualitario, la entrega de computadoras para los nenes argentinos pero no para sus compañeros de curso en el caso de que sean extranjeros, la puesta en funcionamiento de un grupo de personas que mediante la fuerza limpian la calle de pobres. No limpia la calle de pobres porque les de trabajo, educación y vivienda como dice. Limpia la calle de pobres porque los sacá a patadas de la calle para tirarlos en otro lado en donde no contaminen visualmente la Ciudad. Los echa. Pero el dice que todos son bienvenidos en la Ciudad que el gobierna. No siempre hace lo que dice. Pero, bueno, es una decisión que tomaron todos los porteños, por tanto es democrático dejar morir de hambre y frío a chiflados, nenes y nenas en las calles de la Ciudad.

Si tenemos en una vereda diez personas y en la de en frente sólo dos, la vereda más popular, es la que tiene diez personas. Por más que estas diez personas voten a Macri son la mayoría. Por tanto son el pueblo. Pueblo que me duele. Un pueblo con una ideología exclusiva y egoísta: 1) Exlusiva porque quiere excluir a los pobres de sus calles; 2) Egoísta porque sólo piensa en sí misma, su bolsillo y su propio ombligo.

Por otro lado, por supuesto que alguna virtud tendrá. Pero se me hace imposible bancar cualquier medida de gobierno a costa del hambre, el frío y la miseria de los nenes y nenas que no votan, viven en Capital y no tienen la culpa de ser hijos de un pueblo que no los tiene en consideración. Tal vez porque prefiera su miseria al peronismo.


La Capital Federal es una ciudad que tiene nenes que piden monedas en lugar de ir a la escuela porque de lo contrario no comen, y si no comen, se mueren; tiene gente que duerme en las calles porque no tiene un techo; hospitales en donde los enfermos, cuando hace mucho frío, no tienen gas para bañarse con agua caliente. Además de todo esto tiene gente que cuando pasa y los ve sigue caminando. Pero al pueblo no le interesa; ésto es lo más grave. Al pueblo le interesa el Metrobus y las Bicisendas, porque las considera cuestiones más prioritarias y urgentes que las medidas de gobierno tendientes a terminar con el hambre, el frío, los sintecho y la indignidad...

Sin dudas que ganó el pueblo, porque hay democracia; así como también ganó Macri, porque el pueblo lo eligió. En todo caso, lo que no ganó, fueron los valores de la solidaridad y la inclusión, postergados por el deseo de viajar más rápido y poder usar bicis.



¿Se puede no estar triste?

jueves, 2 de septiembre de 2010

El prejuicio clasista del clientelismo político

Sería bueno comenzar la nota definiendo el significado de la cohesión de estas dos palabras y una más: clientelismo, cliente y política. Para ello, recurriremos al diccionario de la Real Academia Española.

-Clientelismo: Sistema de protección con que los poderosos patrocinan a quienes se acogen a ellos a cambio de su sumisión y de sus servicios.

-Política: Orientaciones que rigen la actuación de una entidad en un asunto determinado.

-Cliente: Persona que habitualmente compra en un establecimiento o requiere de sus servicios.

Articulando estos términos, definiremos al clientelismo político como el intercambio de un voto por un favor. Perfecto. Tenemos definido el concepto que vamos a defender, o más bien, no iremos a atacar. Ahora vamos por el prejuicio. ¿Qué es un prejuicio? Un pensamiento disfrazado de idea, que en realidad encubre una discriminación peyorativa bajo la careta de propuesta teórica. No es un juicio, es un prejuicio; no es un concepto, es un preconcepto. Un claro ejemplo de ello fue el nacionalsocialismo alemán, el cual pensaba que los judíos eran dignos de muerte en razón de su condición, porque no podían hacer nada bien. Parafraseando a Sartre <>. Ese era su pensamiento. No el de Sartre, ojo, sino el de los nacionalsocialistas. Los nazis no eran irracionales. Eran sumamente racionales y prejuiciosos al mismo tiempo. El holocausto judío fue un plan racionalmente sistematizado, no fue un acto espontáneo bajo el efecto de un ataque emocional ni de una borrachera situacional.

Volviendo a hablar ahora sí sobre el clientelismo político y relacionándolo un poco con la actualidad, ¿qué es lo malo que tiene? Los Kirchner utilizan al clientelismo político como herramienta para mantenerse en el poder, son unos inescrupulosos que no les interesa la pobreza sino generar pobres para así ganar votos. Bien. Gran parte de la sociedad piensa así, o por lo menos, así es pensada y sólo se encarga de repetirlo. A dónde llegó el prejuicio. Qué increíble. Qué locura. Cuánta discriminación. ¿Tan difícil es aceptar que las clases bajas, desamparadas y sumidas en la miseria por la ambición capitalista del sector empresarial y no por el sector político, encuentren la única esperanza de una vida mejor en la cobertura política que eligen? Hay algo aún más triste en esto, y es el hecho de demonizar la búsqueda de votos. Perdón, pero tal vez no entendí: ¿Qué político no busca votos? ¿Macri, Carrió y Pino Solanas no buscan votos? ¿Qué es lo malo de buscar votos? Señores: en la Democracia sin voto no se puede hacer gobierno. Si un político aspirara a hacer gobierno sin buscar votos estaría conspirando contra el sistema democrático, contra el gobierno constitucional y, contra lo que es aún peor, la voluntad popular. El voto expresa la voluntad popular. Retomando: el político que aspirase a hacer política sin buscar votos es un proyecto dictatorial; busca imponer su voluntad por sobre la intención de la voluntad popular. En fin, el político que no busca votos es aquel al que no le interesa la opinión pública, la voluntad popular, no le interesa el voto, no le interesa la democracia.

A partir de ésta oración nos metemos con otro prejuicio de la clase media sobre el negrito peronista: al clientelismo político lo ejerce sólo los peronistas con los negritos. En su prejuicio, la clase media deseosa de ascenso social, se olvida de un punto: el clientelismo político de la derecha. ¿Qué es el clientelismo político de la derecha? Es la inversión de la empresa privada en los partidos políticos con fines económicos. Recordemos al clientelismo político como el intercambio de un voto por un favor. ¿Cómo se realiza? La empresa privada paga la campaña del candidato, éste, al llegar al gobierno, toma medidas provechosas de beneficio económico para las empresas que financiaron su campaña tales como la reducción de aportes patronales, la reducción del impuesto a la ganancia, el aumento en subsidios y un montón de desmanejos más. Liberalismo y clientelismo puro. Tal vez peor que clientelismo, porque no es un voto por un favor, sino, un voto y un favor por un favor aún más grande. ¿Pero cómo, el clientelismo hacia los pobres está mal pero hacia los empresarios está bien? Acá está el prejuicio: la clase media no desdeña al clientelismo en sí sino sólo cuando este se dirige hacia la clase baja. No repudia al clientelismo, repudia a los pobres.

Otra cuestión, tal vez el punto más cuestionado por las personas pensadas por el prejuicio gorila, es el siguiente: el pancho y la coca. Ojo: este es un punto tristísimo. Supongamos que una persona llegó a la ignominiosa situación de que para llegar a fin de mes sólo le queda el socorro de la convocatoria política. Punto nefasto de la historia. No sólo va por el pancho y la coca sino que además entró a trabajar en los planes sociales del gobierno que lo convoca. Situación nefasta en razón de la marginalidad. Lamentable la pobreza, no los planes, que quede claro. Pero, trascendiendo a la marginalidad, ¿qué es lo malo de los planes sociales? ¿que va a tener que votar a Kirchner? ¿se convierte en un rehén? ¿es preso del único representante real que le asegura los medios de subsistencia? Es verdad que el empresario no se convierte en rehén del político, sino, por el contrario, muchas veces es al revés. Retomando el tema, para el prejuicio de la clase media, por supuesto, como siempre, el ser despreciable es el que menos tiene. Discúlpenme: bajo mi sano juicio nunca podré considerar menos noble que un ciudadano vote a Kirchner porque le da trabajo a que otro ciudadano vote a Macri porque le elimina las retenciones estatales a su empresa. Ambos votan por un beneficio económico. Ambos ven en los candidatos que eligen como los representantes de los intereses de su clase. Uno por un plan y el otro por el liberalismo económico. Por otro lado, si se quiere asegurar que el votante burgués tiene ideología y que el negro de mierda sólo vota por el pancho, la coca y el plan se cae en un error. Recordemos que en los ’90 las clases más pudientes de nuestro país votaron a un candidato del peronismo, de ese rejunte de negros indignos que escuchan cumbia. Increíble. Es tanta la ambición por el dinero de la clase alta que hasta son capaces de tolerar a la negrada peroncha con tal de ganar unos pesos más. Por lo que no me vengan con que es un voto ideológico el de la derecha. No tiene nada de ideología. Si a la derecha no se le toca el bolsillo es capaz de votar hasta el Tula. ¡Qué injusticia que se hable de voto calificado! ¿Acaso el empresariado vota por otra que no sea su rédito económico? ¿Piensa en algo que no sea su abultado bolsillo? Sinceramente, y perdón por el prejuicio, lo dudo.

Finalmente, desisto de echarle la culpa de la pobreza, el hambre y cualquier miseria a la política. A mi modesto entender no tengo dudas de que el culpable de esta ignominia social es el sector empresarial, sin titubeos, a veces con la complicidad de la política. ¿Puede querer acabar con la miseria una persona que le llama costo a que los que menos tienen, los trabajadores, los que viven en peores condiciones de vida que él, ganen más?

En conclusión:

- ¿Qué político no busca votos?
-¿La clase media desprecia al clientelismo o a los pobres?
- ¿Es un voto más calificado que el voto del pobre el voto empresarial, o en realidad es una descalificación discriminativa hacia la clase más baja?
-¿Las empresas le pagan lo menos que pueden a sus empleados porque quieren acabar con el hambre, la miseria y la inequidad social o porque en realidad lo único que les interesa es la ganancia?